Con motivo del día de San Valentín, comenzamos una serie de mini artículos sobre el amor que nos pueden resultar interesantes y, ¿por qué no?, ayudarnos a comprender un poco mejor cómo funciona nuestro "sistema emocional".

Todos o casi todos hemos gozado y sufrido alguna vez por estar enamorados. Enamorarnos puede cambiar nuestra vida y nuestro destino personal, y esto, por sí solo, es ya motivo suficiente para que nos ocupemos de tan espinoso tema, entonces...

¿POR QUÉ NOS ENAMORAMOS?

Según la mitología griega, hace muchos miles de años, cuando fue gestado el universo, comenzaron a dividirse las almas de los hombres, hasta llegar a los miles y miles de almas que hoy habitan sobre la Tierra. Estas almas que se fueron dividiendo sentían como si hubieran perdido algo, como si a cada una le faltase su mitad. De ahí el concepto de las almas gemelas y del amor como esa necesidad que sentimos todos los seres humanos de encontrar aquello que una vez formó parte de nosotros, pero que ahora nos falta. El amor es, entonces, ni más ni menos que la búsqueda de la unidad perdida, y nos enamoramos porque necesitamos resolver el problema de soledad y separación que todos tenemos.

Dicho de otra manera, todos somos uno, y el amor es la fuerza con la que nos unimos a la persona amada. Esta unión de los amantes conlleva un cierto grado de exclusividad, lo que suele entenderse erróneamente como amor posesivo; es decir, si las dos personas enamoradas no sienten amor por nadie más que por ellos mismos, el uno por el otro, entonces, ese amor es en realidad un "egoísmo en pareja"; son dos seres que resuelven el problema de la separación convirtiendo al individuo aislado en dos. Por tanto, su experiencia de unión no es más que una ilusión falsa. El verdadero enamoramiento es exclusivo, sí, pero ama en la otra persona a toda la humanidad, a todo lo que vive y, por tanto, es universal, no particular; es exclusivo en el sentido de que puedo unirme plena e intensamente sólo con una persona, pero, en cierto modo, esa persona representa a toda la humanidad.